Chimeneas relucientes
La chimenea, además de proporcionar calor en el hogar, resulta un elemento muy decorativo. En invierno, se debería limpiar diariamente o, por lo menos, cada vez que se encienda. Es importante vigilar que tire bien para evitar rebufos del humo. Es aconsejable deshollinarla de vez en cuando, especialmente antes de que empiece el invierno, cuando se va a encender por primera vez después de permanecer apagada durante un período largo de tiempo.
Rejillas relucientes
Las rejillas y los accesorios metálicos de la chimenea conservan todo su brillo frotándolos periódicamente con betún y, luego, abrillantándolos con un paño limpio.
Fuego aromático
Si mientras se disfruta de un buen fuego en la chimenea se quiere aprovechar para obtener un aromatizador suave, echar piel de limón al fuego. ¡Un suave aroma se expandirá por toda la estancia! Otro truco curioso relacionado con el fuego es espolvorearlo con un poco de sal cuando quiere reavivarse.
Sin polvo
Es conveniente recoger la ceniza cada vez que se usa la chimenea. Para que no se levante polvo, salpicar ligeramente la ceniza con agua y, a continuación, barrer con la escobilla, teniendo cuidado de no llenar en exceso el recogedor. Otro truco para evitar que se levante polvo es echar sobre la ceniza las hojas sobrantes de las infusiones de té.


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